Atraviesa el andén
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La historia de Harry Potter en Salamandra

La historia de Ediciones Salamandra comienza el año 1989 en Barcelona con la apertura de Emecé Editores España, filial de la prestigiosa editorial argentina Emecé Editores. Fundada por exiliados gallegos en Buenos Aires en 1939 y dirigida durante cincuenta años por Bonifacio del Carril, Emecé se había convertido en uno de los sellos de referencia en el mundo de habla castellana, contando en su catálogo con escritores de la talla de Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares, Albert Camus, Franz Kafka, William Faulkner y Antoine de Saint-Exupéry, por citar sólo unos pocos entre una extensísima lista de nombres ilustres de la literatura universal. Por su parte, la editorial española se proponía publicar los mejores autores del fondo editorial de la casa madre y, al mismo tiempo, desarrollar una línea de narrativa acorde con los gustos del mercado español.

A partir de 1992, bajo la dirección de Pedro del Carril y Sigrid Kraus, la editorial experimenta un fuerte crecimiento, tanto en cifras de ventas como en estructura, hasta lograr establecerse sólidamente en el panorama de la edición en España. Durante los primeros ocho años, títulos como Diana, su verdadera historia, Los puentes de Madison County, Zona Caliente, La nada cotidiana, El viaje de la reina, Moras y cristianas y Las hijas de Hanna —los últimos cinco, adquiridos ya por la casa española— forman parte de una sucesión de éxitos de venta sin precedentes en una editorial de ese tamaño.

Finalmente, en septiembre de 2000, con motivo de la venta de Emecé Editores al Grupo Planeta, del Carril y Kraus adquieren la totalidad de Emecé España, que a partir de ese momento pasa a denominarse Ediciones Salamandra. Lejos de mermar su ritmo de crecimiento fulgurante, el nuevo nombre da un fuerte impulso a la editorial, que en los años sucesivos vuelve a acertar con otra asombrosa serie de autores que, dentro de la colección de Narrativa, se encaraman con frecuencia en las listas de libros más vendidos.

El lanzamiento de Salamandra en octubre del año 2000 supuso un hecho inusual en el mundo de la edición. El flamante sello nacía fuerte, sano y con muchos kilos de peso, puesto que se apoyaba sobre la base de una editorial suficientemente rodada que, con su propia estructura y su propio catálogo de autores, llevaba funcionando casi once años en el mercado español con la marca Emecé, marca que a su vez acumulaba una brillante historia de 60 años en el mundo de la edición en español, tanto en Latinoamérica como en España.

La experiencia enseña que el paso del tiempo se percibe según la intensidad de lo vivido, lento cuando nada interesante ocurre, fugaz cuando los acontecimientos se suceden. En ese sentido, los primeros diez años de Salamandra fueron vertiginosos, y nadie pone en duda que la serie creada por J.K. Rowling constituye el fenómeno más apabullante de la historia de la edición, tanto por el número de ejemplares vendidos —que se cuenta por cientos de millones en más de 80 idiomas, más de dieciséis millones en lengua castellana—, cuanto porque supuso uno de los primeros casos concretos de la cultura globalizada. Para una editorial pequeña, pues, un auténtico regalo de los dioses que, sin embargo, implicaba el riesgo de verse desbordada por la magnitud del fenómeno. Con la perspectiva del tiempo, podemos afirmar que Salamandra no sólo superó con nota el tremendo desafío de publicar con éxito las apasionantes aventuras del joven mago, sino que logró trascender la etiqueta que suele adherirse a quien participa de un éxito arrollador para establecerse como uno de los sellos más exitosos e interesantes de narrativa extranjera en lengua española.

Salamandra logró trascender la etiqueta que suele adherirse a quien participa de un éxito arrollador para establecerse como uno de los sellos más exitosos e interesantes de narrativa extranjera en lengua española. Esta superación del fenómeno Harry Potter sólo fue posible gracias a una sucesión de aciertos editoriales que cimentó el prestigio de nuestra colección Narrativa Salamandra, la cual, gracias a la inefable intuición y al afinado gusto literario de Sigrid Kraus, se ha erigido en una de las más valoradas por los lectores que disfrutan de las buenas lecturas pero que exigen un nivel adecuado de calidad literaria.

La colección Narrativa Salamandra una de las más valoradas por los lectores que disfrutan de las buenas lecturas pero que exigen un nivel adecuado de calidad literaria.

Entre los autores que obtuvieron una repercusión excepcional y contribuyeron de forma decisiva a darle a esta colección la solidez y el prestigio de los que ahora goza, destacan una serie de escritores como Sándor Márai, Andrea Camilleri, Irène Némirovsky, Zadie Smith, Nicole Krauss, Mark Haddon, Philippe Claudel, Paolo Giordano, James Salter, Jhumpa Lahiri y Jonathan Franzen.

Pero si los autores destacados de Narrativa Salamandra conquistaban el favor de un público masivo, Salamandra disfrutó también de la experiencia de publicar libros que, editados fuera de la colección, lograron cifras elevadísimas de copias vendidas por méritos propios, como El niño con el pijama de rayas, de John Boyne, El cuaderno de Noah, Nicholas Sparks o la reina británica del chic-lit, Sophie Kinsella.

Por último —last but not least—, un autor por el que sentimos especial debilidad: el afgano Khaled Hosseini, a quien acompañamos paso a paso en un recorrido que lo llevaría, de menos a más, a situarse entre los autores más vendidos en todo el mundo. Cometas en el cielo y Mil soles espléndidos son casi unos clásicos, que a buen seguro seguirán editándose y acumulando lectores durante mucho tiempo.

Si la Narrativa y los grandes autores representaron la cara más conspicua del éxito de Salamandra, no menos espectacular fue la popularidad de nuestra colección juvenil, que, también bajo la dirección de Sigrid Kraus, se propuso como objetivo lo que para muchos es la cuadratura del círculo: editar libros que, sin abandonar determinados niveles de ética y calidad exigibles por padres, educadores y el conjunto de la sociedad, consigan al mismo tiempo atraer y fascinar a los más jóvenes para que aprendan a disfrutar con la lectura, contribuyendo así a la implantación del hábito lector en las nuevas generaciones.

Así pues, con este doble criterio de selección, Salamandra publicó una serie de títulos de excepcional calidad que lograron, una vez más, una amplísima difusión. Forman parte del catálogo autoras y autores como Rick Riordan, Erin Hunter, Gayle Forman, Marianne Curley, Neil Gaiman y Eva Ibbotson.

Y cerramos este recorrido por la narrativa juvenil de Salamandra mencionando al autor más emblemático de nuestro catálogo, alguien que, por su permanente vigencia, representa mejor que nadie una línea de continuidad entre el pasado, el presente y el futuro de esta casa.

Antoine de Saint-Exupéry y su inmortal obra El principito simbolizan como nadie una tradición editorial que hemos heredado y que nos obliga a perseverar, con todo el rigor y el esfuerzo de que somos capaces, una forma de publicar libros que asocie nuestro sello con el más alto nivel de la edición en castellano.

En los últimos años Salamandra ha ampliado su horizonte editorial con el lanzamiento de varios sellos.

Salamandra Graphic nació con la vocación de publicar los títulos más interesantes y representativos de una especialidad que, dentro del mundo del cómic, aglutina los autores que aúnan una gran creatividad plástica con una auténtica proyección literaria de sus textos. Fue una iniciativa novedosa e ilusionante para nosotros y se ha convertido en referencia en el sector, publicando a autores muy prestigiosos y premiados como Gipi, Igort, Tom Gauld, Richard McGuire, David Mazzucchelli y Riad Sattouf. Este año 2018, una autora de la casa, Ana Penyas, ha obtenido el Premio Nacional del Comic por su obra Estamos todas bien.

Salamandra Black, una colección de novela negra que reúne lo mejor del género y que, desde el comienzo, provocó un ligero maremoto por el espectacular impacto de sus primeros títulos. Entre sus autores se encuentran Dennis Lehane, Nic Pizzolatto, Antonio Manzini, Bernard Minier, Ian Manook y Louise Penny.

Así pues, nuevas propuestas en distintas especialidades de la edición, conservando la misma filosofía que hemos mantenido desde nuestro nacimiento: ofrecer lo mejor y más interesante de cada género, editado con un alto nivel de calidad y presentado con la máxima transparencia y honestidad, un estilo de hacer las cosas que ha sido siempre el distintivo de nuestro sello editorial.

Salamandra encara el presente con la misma actitud que nos ha guiado en los últimos tiempos: mientras suene la música, no dejaremos el baile.

Rana
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